Escucha, Israel: Yahvé nuestro Dios es el único Yahvé.
Amarás a Yahvé tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza.
Queden en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy.
Se las repetirás a tus hijos, les hablarás de ellas tanto si estás en casa como si vas de viaje, así acostado como levantado; las atarás a tu mano como una señal, y serán como una insignia entre tus ojos; las escribirás en las jambas de tu casa y en tus puertas.
Cuando Yahvé tu Dios te haya introducido en la tierra que a tus padres Abraham, Isaac y Jacob juró que te daría: ciudades grandes y prósperas que tú no edificaste, casas llenas de toda clase de bienes, que tú no llenaste, cisternas excavadas que tú no excavaste, viñedos y olivares que tú no plantaste, cuando hayas comido y te hayas saciado, cuida de no olvidarte de Yahvé que te sacó del país de Egipto, de la casa de servidumbre.
A Yahvé tu Dios temerás, a él le servirás, por su nombre jurarás |